Un aviso de paquete pendiente y una supuesta multa de la Policía pueden perseguir el mismo objetivo: que actúes con prisa. Pero no son el nombre de un único virus. Detrás puede haber una página que roba datos de tarjeta, un archivo malicioso, una pantalla de extorsión o un programa que cifra documentos. La respuesta depende de qué has hecho y de qué ha ocurrido realmente.
El nombre del remitente no identifica la amenaza
INCIBE documenta campañas que usaban la imagen de Correos para distribuir malware. También mantiene avisos sobre mensajes falsos que llevan a formularios de phishing. Ver el logotipo de Correos no permite decidir cuál de las dos cosas tienes delante.
Con el llamado virus de la Policía, el señuelo clásico era una acusación de actividad ilegal y un pago para desbloquear el equipo. La guía de ransomware de INCIBE distingue bloqueadores de pantalla de programas que cifran archivos. Una ventana que dice «tus archivos están cifrados» no demuestra que lo estén, y que la pantalla vuelva a funcionar tampoco acredita que el equipo esté limpio.
Qué hacer según lo que hayas llegado a hacer
Solo has recibido el mensaje
No uses el enlace para comprobar si es auténtico. Entra en el servicio por su aplicación o escribiendo tú su dirección y consulta allí el envío o el aviso. El nombre mostrado del remitente y una redacción correcta no acreditan el origen. Si no corresponde a una gestión real, márcalo como fraudulento y elimínalo.
Has introducido una contraseña o datos de pago
Trata esos datos como comprometidos. Desde un dispositivo de confianza, cambia la contraseña del servicio real y la de otros lugares donde la reutilizabas. Revisa sesiones abiertas y métodos de recuperación; activa la verificación en dos pasos cuando esté disponible. Si entregaste datos bancarios, contacta con tu entidad por un canal conocido y explica qué datos facilitaste y cuándo.
Conserva el mensaje, la dirección de la página y los justificantes que ya tengas. No vuelvas a entrar en la web fraudulenta para «confirmar» datos ni envíes más documentación al supuesto servicio de atención.
Has ejecutado un archivo o el equipo muestra un bloqueo
Si sospechas infección, aísla el equipo de la red y no conectes discos de copia. En un ordenador de trabajo, avisa al equipo de soporte o seguridad antes de probar herramientas por tu cuenta. Anota la hora, el archivo abierto y el mensaje observado. Esa información ayuda a investigar sin depender de recuerdos posteriores.
No instales un «limpiador» anunciado por la misma ventana que exige dinero. Antes de reinstalar, valora con quien gestione la recuperación si hace falta preservar evidencias y una copia de los archivos afectados. Formatear puede eliminar información necesaria para entender el incidente, además de no recuperar por sí mismo documentos cifrados.
Recuperar los archivos no es lo mismo que limpiar el ordenador
El proyecto No More Ransom reúne herramientas de descifrado y advierte de que no todas las variantes tienen solución. No existe un programa universal que garantice recuperar cualquier archivo. Identificar la familia y comprobar si hay una herramienta aplicable es distinto de ejecutar la primera descarga que promete hacerlo.
Una copia de seguridad independiente puede permitir recuperar documentos, pero hay que comprobar su fecha y su estado antes de restaurarla en un entorno limpio. Si la copia estaba conectada y accesible durante el incidente, no des por hecho que quedó a salvo. Conserva los originales cifrados mientras se decide el procedimiento de recuperación.
La lección que sigue vigente es sencilla: verifica el aviso por otra vía y separa el señuelo de sus consecuencias. «Era un correo de Correos» describe cómo empezó la conversación; saber si entregaste una contraseña, ejecutaste un programa o perdiste acceso a archivos es lo que permite actuar.
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