Planificar un homelab: presupuesto paso a paso
Montar un homelab no tiene por qué ser una inversión a ciegas. Aquí desglosamos las tres partidas reales del presupuesto y cómo tomar decisiones sensatas antes de comprar nada.
El coste real de montar un homelab
Si llevas un rato mirando builds de homelab por internet, probablemente hayas topado con listas de deseos que suman dos o tres mil euros: un rack, un servidor de segunda mano con 128 GB de RAM, switches gestionados… Y lo entiendo, da vértigo. La pregunta que te queda flotando es si eso es lo mínimo necesario o si alguien está sobredimensionando sin decírtelo.
La respuesta honesta es que depende de tres cosas: el hardware que elijas, cuántas horas al día va a estar encendido y qué servicios quieres correr. Esas tres variables determinan el coste real, y cambian bastante según cada caso. El problema es que la mayoría de guías o se saltan el presupuesto por completo o asumen que compras todo nuevo y en tienda oficial.
En este post voy a separar el presupuesto en tres partidas concretas —hardware, red y electricidad anual— para que puedas comparar opciones de forma honesta y decidir qué tiene sentido para tu situación. Sin precios definitivos que mañana ya no son válidos, pero con las cifras orientativas y los cálculos que yo mismo uso cuando le doy vueltas a ampliar mi setup.
Por qué importa
Hardware sin inversión nueva
Un PC de escritorio reciclado o un mini-PC de segunda mano reduce el coste inicial entre un 50-70% respecto a comprar nuevo.
Electricidad, el gasto real
Un equipo a 100W consume ~131€/año en electricidad. Elegir hardware eficiente (8-15W idle) cambia el ROI completamente.
Software 100% gratuito
Proxmox VE es libre y sin coste de licencia para uso personal. La suscripción de soporte enterprise es opcional.
Tres partidas, presupuesto claro
Separa hardware, red y electricidad anual. Así comparas opciones de forma honesta antes de comprar nada.
Empieza por los servicios, no por el hierro
El error más habitual al planificar un homelab es ir directamente a buscar hardware antes de saber qué vas a correr en él. El hardware viene después; lo primero es la lista de servicios.
Pregúntate qué quieres autoalojar: ¿un servidor de archivos? ¿Jellyfin para el media? ¿Home Assistant? ¿Un servidor VPN para entrar a casa desde fuera? Cada servicio tiene una demanda de CPU, RAM y almacenamiento muy distinta, y eso determina el hardware mínimo que necesitas.
- Servicios ligeros (Pi-hole, Nginx Proxy Manager, WireGuard): arrancan con 2 núcleos y 2 GB de RAM sin sudar.
- Servicios medios (Nextcloud, Home Assistant, Gitea): cómodos con 4 núcleos y 8 GB.
- Servicios pesados (Jellyfin con transcodificación, VMs de escritorio, bases de datos grandes): piden CPU con soporte de vídeo por hardware y 16 GB o más.
Haz esa lista antes de abrir el carrito. Si ahora mismo solo quieres Pi-hole y un NAS básico, no necesitas un Xeon con 128 GB de RAM.
Las tres partidas que tienes que presupuestar
Un homelab tiene tres costes bien distintos que conviene separar desde el principio: hardware, red y electricidad. Mezclarlos lleva a comparaciones raras y a subestimar el gasto real.
Hardware inicial
Es la partida más visible y, paradójicamente, la que menos duele a largo plazo. Un PC de escritorio reciclado puede ser un homelab perfectamente funcional durante el primer año sin gastar un euro en hardware nuevo. Si quieres comprar, el mercado de segunda mano en eBay o Wallapop permite reducir el coste inicial entre un 50 y un 70% respecto al nuevo.
Para tener referencias orientativas (los precios fluctúan con el stock, la divisa y el canal de compra):
- Mini-PC con Intel N100 o N95 (Beelink, Trigkey y similares): entre 130 y 200€ nuevo según oferta y temporada.
- PC de escritorio de segunda mano con i5 o Ryzen 5, 16 GB de RAM y SSD de 256 GB: desde 80-120€.
- HDD de 8 TB para NAS: entre 130 y 170€ nuevo a principios de 2025.
No fijes un precio definitivo en el papel; el hardware fluctúa. Lo que sí puedes fijar es el techo de gasto: «no más de X euros en hardware inicial».
Red básica
Una red decente no cuesta un dineral. Para empezar, un switch no gestionado de 8 puertos vale desde 15€ y es suficiente si no necesitas VLANs. Si quieres segmentar la red —IoT separado, una VLAN para el lab— un switch gestionado L2 sale desde 40-60€.
Añade cable Cat6 en bobina (barato por metro), y si el router no está cerca del rack, un punto de acceso Wi-Fi o un tramo de PLC. Lo básico de red no suele superar los 50-80€.
Electricidad anual
Esta es la partida que más gente ignora y la que más impacta en el total a dos o tres años. Un equipo corriendo a 100 W de consumo medio consume aproximadamente 876 kWh al año. A los precios del kWh en España en 2024-2025 —que oscilan entre 0,13 y 0,18€ en el mercado PVPC dependiendo de franja horaria y contrato de luz— eso supone entre 114 y 158€ anuales solo en electricidad.
Un equipo idle a 15 W (un N100 típico) gasta en electricidad lo que uno idle a 150 W puede gastar en poco más de un mes. En tres años, esa diferencia supera con holgura el precio de compra de muchos equipos.
Mide el consumo real de tu hardware con un medidor de enchufe antes de decidir. El consumo en idle importa más que el pico, porque el lab está encendido las 24 horas.
Nuevo vs segunda mano: dónde está el ahorro real
La segunda mano es tentadora y a menudo la decisión correcta, pero hay trampas que conviene conocer antes de comprar.
Mini-PCs de bajo consumo
Los mini-PCs con Intel N100 se han convertido en el punto de entrada más habitual para homelabs nuevos. Razones concretas: consumen entre 8 y 15 W en idle según distintas reviews publicadas, son silenciosos, caben en cualquier estantería y vienen configurados con 16 GB de RAM y SSD NVMe incluido.
No tienen slot PCIe para añadir tarjetas de red extra ni bahías para discos de 3,5 pulgadas, pero para correr Proxmox con varios contenedores LXC o un puñado de VMs ligeras son más que suficientes. Si el almacenamiento lo pones en un NAS externo por red, el mini-PC cubre perfectamente el rol de nodo de cómputo.
Los servidores de rack de segunda mano mienten (en el recibo de la luz)
Un Dell PowerEdge R720 o un HPE ProLiant DL380 Gen9 de segunda mano puede aparecer en eBay por 150-300€ con RAM y discos incluidos. En papel parece una ganga: decenas de núcleos, cientos de gigas de RAM, redundancia de fuentes. El problema está en el contador.
Este tipo de servidores tiene consumos idle de entre 150 y 400 W dependiendo de la configuración. A 0,15€/kWh y 200 W continuos estamos hablando de unos 262€ anuales solo en electricidad. En tres años, la factura puede superar con creces el precio de compra del servidor.
- Tienen sentido si: solo los enciendes para tareas puntuales, tienes un precio de electricidad muy bajo o necesitas esa densidad de RAM y CPU para workloads específicos.
- Evítalos si: el lab va a estar encendido 24/7 y tus cargas son ligeras o medias.
El software no cuesta nada (si lo eliges bien)
Proxmox VE es software libre bajo licencia AGPLv3. No hay coste de licencia para uso personal o doméstico. Lo que ofrece de pago es una suscripción de soporte enterprise con repositorios de paquetes probados —desde 95€/año por nodo según su web oficial— pero para un homelab los repositorios community gratuitos funcionan sin problemas.
Lo mismo aplica a buena parte del ecosistema habitual: TrueNAS Scale, Home Assistant OS, Debian, Ubuntu Server, Docker y la mayoría de aplicaciones de self-hosting son gratuitas. El coste de software en un homelab doméstico bien diseñado puede ser cero.
Donde sí puedes gastar opcionalmente:
- Dominio propio: desde 8-12€/año para acceder a tus servicios con HTTPS limpio desde cualquier sitio.
- Un UPS básico de 650VA: desde 50€. Protege contra microcortes y da tiempo a apagar el equipo de forma limpia. Especialmente recomendable si usas ZFS con datos importantes; la RAM ECC en ese contexto también ayuda, aunque no es obligatoria para uso doméstico general.
- Certificado SSL: Let’s Encrypt es gratuito; Nginx Proxy Manager lo gestiona en dos clics.
Monta por fases: la regla del mínimo viable
El mayor error de planificación es intentar montar el homelab definitivo de una vez. Eso lleva a gastar más de lo necesario en hardware que quizás no uses, y a quedarse bloqueado en la fase de diseño sin arrancar nada.
Una forma más sensata de proceder es por fases:
- Fase 0 — Experimenta sin gastar: instala Proxmox en el equipo que ya tienes, aunque sea un portátil viejo. Aprende cómo funcionan las VMs y los contenedores LXC. Descubre qué servicios realmente usas y cuáles abandonas al mes.
- Fase 1 — Hardware mínimo: cuando sepas lo que necesitas de verdad, compra el hardware justo. Un nodo pequeño de bajo consumo y un disco externo USB ya dan para bastante.
- Fase 2 — Almacenamiento dedicado: cuando el disco externo se quede corto, añade un NAS propio con TrueNAS u OpenMediaVault, o mete discos en un mini-PC con más bahías.
- Fase 3 — Red dedicada: si llegas a necesitar VLANs, un switch gestionado y quizás un router dedicado con OPNsense o pfSense.
Cada fase tiene su propio coste y se puede espaciar en el tiempo. No hace falta llegar a la fase 3 para tener un homelab útil; muchos se quedan cómodamente en la fase 1.
¿Cuándo te sale a cuenta?
El homelab no siempre es más barato que la nube. Depende de qué servicios sustituyes, cuánto pagas de luz y cuánto tiempo va a vivir el hardware. No hay una respuesta universal.
Para hacer los cálculos de forma honesta, compara el coste anual total del homelab —amortización del hardware a X años más electricidad más red— con lo que pagarías por los equivalentes en servicios externos. Si autoalojas Nextcloud y dejas de pagar 10€/mes en almacenamiento cloud, en un año son 120€; en tres, 360€.
- El homelab suele ganar en: almacenamiento masivo, servidor de media, servicios de red doméstica, privacidad de datos y aprender administración de sistemas.
- La nube puede ganar en: servicios que necesitan alta disponibilidad real, acceso global con baja latencia o que escalan de forma impredecible.
La decisión más importante no es si montar homelab o no. Es elegir un hardware con consumo razonable para el 24/7, porque ahí es donde se hace o se deshace el cálculo a tres años.
— Javier — Maker, sysadmin y trastero serial
Preguntas frecuentes
Q: ¿Cuánto consume realmente un mini-PC como servidor 24/7?
A: Un mini-PC con chip N100 suele medir entre 8 y 15W en idle según varias reviews publicadas. A 0,15€/kWh eso son entre 10 y 20€ al año de electricidad, una fracción de lo que consumiría un servidor de rack de segunda mano, que puede rondar los 150-400W en idle.
Q: ¿Vale un PC de escritorio viejo para empezar un homelab?
A: Para aprender y probar servicios, un desktop reciclado es perfectamente válido. El problema llega a largo plazo: su consumo idle suele estar entre 60 y 120W, lo que puede costar 80-160€ al año solo en electricidad. Si vas a dejarlo encendido de forma permanente, calcula ese coste antes de descartarlo o elegirlo.
Q: ¿Por qué Proxmox si ya tengo Windows o Linux instalado?
A: Proxmox VE es gratuito (AGPLv3) y está diseñado para correr varias máquinas virtuales y contenedores en paralelo sobre el mismo hardware. A diferencia de instalar servicios directamente en un OS, te da aislamiento, snapshots y una interfaz web para gestionarlo todo sin coste de licencia.
Q: ¿Cuándo merece la pena comprar hardware de segunda mano?
A: Casi siempre para el hardware de cómputo y red: en Wallapop o eBay puedes recortar un 50-70% respecto al precio nuevo. La excepción son los discos duros: para almacenamiento primario compra HDDs para NAS nuevos; el ahorro no compensa el riesgo de perder datos en un disco de vida desconocida.
Q: ¿Qué pasa si no separo la partida de electricidad del presupuesto inicial?
A: Que el coste real del homelab parece más bajo de lo que es. Un equipo a 100W continuo consume unos 876 kWh al año; a 0,15€/kWh son ~131€ anuales que no aparecen en la factura de Amazon. Presupuestar hardware, red y electricidad anual por separado es la única forma de comparar opciones de forma honesta.











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